¡La verdad ya me hacia mucha falta escribir y contarles lo que pasa a diario por aquí, pero tranquilos ya estoy de vuelta!
La experiencia que se nos esta presentando en este momento con el grupo ConVerGentes simplemente ha sido inigualable, ya que somos una familia que cada vez se solidifica mucho mas.
Hace poco salimos a caminar y a conocer otros lugares, claro esta “cerca de donde vivimos”. La pasamos de maravilla, la compañía que tuvimos fue muy agradable empezando por el profe Álvaro Ramírez y David Sasaki; estupenda e inigualable caminada, la vista desde este lugar es única. Aquí les contare un poco.
Empezando el día nos reunimos en una cafetería a esperar al resto de los integrantes del grupo, después de treinta minutos más o menos ya estábamos todos listos para salir. Llevábamos desde guitarras hasta balón de fútbol, pues íbamos era a divertirnos y a pasarla de lo mejor. En el transcurso del camino dialogamos sobre nuestros jobies, nuestras vidas, el paisaje, la gente, en fin, de una cantidad de cosas…
Después de una hora de largo trayecto no llegábamos a nuestro objetivo que era una finca de colores roja y blanca en la cual ya habíamos estado meses antes con el grupo ConVerGentes. En el camino nos encontramos desde el niño más pequeño hasta una base de militares que hacían sus labores del día en la casa que se encontraban.
Cuando estábamos allí les pedimos el favor a los soldados que nos dejaran tomarles fotos para el recuerdo y ellos con mucho entusiasmo aceptaron.
Cuando llegamos a nuestro objetivo descansamos un poco, comimos frutas, tocamos guitarra, cantamos y hasta le hicimos una entrevista al señor que se encarga de cuidar la finca. Uno de los integrantes del grupo propuso que siguiéramos subiendo y con el ánimo que nos caracteriza aceptamos su propuesta.
Un poco mas tarde tomamos la decisión de tomar un receso o mejor dicho de parar.
Almorzamos, divisamos la ciudad, cantamos, algunos durmieron, dialogamos, y lo más importante de todo fue que nos divertimos.