Noche de Niebla...

Wepa… wepa…wepa…

  • ¡Que me toquen un porro sabanero, que me toquen un porro es lo que quiero!
  • ¡A dormir juntitos, hay como antes!… wepa wepa—
  • ¿Que le pasa a lupita? No se…y.. ¿Qué es lo que quiere? Bailar…

Mejor dicho eso era solo baile, trago y un ambiente excelente para disfrutar de una noche maravillosa; y eso que éramos extraños…

Pues si, estábamos en una presentación con uno de los grupos musicales en donde interpreto el piano, estábamos tocando porros, gaitas y cumbias y una que otra salsita clásica. Pues en estos casos “como el marinero que en cada puerto deja un amor”, uno tiene la oportunidad de conocer a muchas personas y más que  todo del sexo opuesto al de uno.

Ese día tuve la oportunidad de conocer a una preciosa niña que la verdad me dejo impresionado, no solo por su belleza si no también por su inteligencia. Pero bueno es algo complicado seguir hablando de ella, porque no se nada más… tengo un numero telefónico y una invitación denegada…. Pero bueno así es la vida. (¡Que resignado cierto!)

Ese día terminamos nuestra presentación a eso de las 2:30 de la mañana, cada uno tomó un taxi y los que arrancan para la casa a descansar. El taxista y yo hablamos de los brotes de violencia que resurgían en cada sector de la ciudad.

  • Y… ¿Cómo esta la situación por La Loma?
  • ¡Ah súper bien!… es uno de los pocos lugares de Medellín que están calmados (Era un mentira piadosa para que me subiera a mi casa y no me dejara tirado en la mitad del camino)
  • Ah que bueno, eso le brinda a uno un poco más de calma para subir hasta estos lugares.
  • ¡Claro que si! (Respondí yo, lamentándome por dentro por mentirle.)

Para llegar a mi casa hay que caminar 5 minutos más desde donde me deja el taxi. Cuando pasábamos por la calle principal todo era oscuro, la noche era muy fría, todo estaba cerrado, Nadie caminaba por las calles, se me hacía extraño porque era Sábado o bueno Domingo en la madrugada y uno encuentra a personas tomando licor en los negocios, muchachos de regreso a casa después de salir a rumbear con sus novias o amigos; las calles parecían hablar y advertir que algo pasaba, la tensión se sentía entre el conductor y yo.

Un poco mas adelante en el medio de la niebla y la oscuridad alcanzamos a observar unas siluetas de personas, estaban vestidas de negro, el conductor me miraba y yo miraba al conductor, el me miraba yo lo miraba, mirábamos al frente, nos mirábamos, ambos mirábamos como se acercaban, cada vez más cerca… frente a ellos nos dimos cuenta que… ellos nos miraban, nosotros los mirábamos… nosotros mirábamos como ellos nos miraban… no dijeron nada.

Pague el taxi, le di las gracias y el taxista se fue un poco preocupado (BASTANTE PREOCUPADO—) que pesar, ojala no le haya pasado nada malo.

Caminaba hacia mi casa, escuchaba música del celular con mis audífonos y miraba hacia el piso cuando me dio por levantar la mirada y lo primero que observe fue a los duendes…habían como 6 o 7 no lo recuerdo… cuando el primero se quedo mirándome de arriba abajo y en seguida alguno dijo así con entonado acento:

  • Entonces que Xady, ¿Cómo te fue hoy?
  • Asombrado y asustado a la vez respondí (Bien gracias a Dios)
  • Me alegra, pero bueno vaya para la casa rapidito.

De repente aparecí en mi casa….

“Nada es imposible”

La foto fue tomada de aquí