¡Casi una realidad!

Corría, estaba en una persecución pero no sabia a quien perseguían… ¿a mí?

En media hora había recorrido un poco más de 30 calles sin parar. De un momento a otro ingrese a un edificio, era grande y hacia mucho frío, no había nadie, estaba totalmente vacío, los únicos acompañantes eran los muebles que estaban en la sala de espera; trate de hallar la salida lo mas rápido posible pero nunca la encontraba, no habían puertas. Encontré una escaleras que se dirigían hacia los pisos superiores, subía, subía, subía….Cansado y dispuesto a rendirme llegue al ultimo piso y que grandiosa sorpresa… ¡una puerta! Sigue leyendo