- Hola mamá, ¿esta todo tranquilo por allá? (Pregunto mi madre a mi abuela)
- Si mijita, suba tranquila con el niño y mucho cuidado por ahÃ.
Eran aproximadamente las 11 de la mañana cuando nos bajamos del microbús en la Terminal de buses de La Loma. Todo el territorio parecÃa un desierto, todo cerrado, tiendas, peluquerÃas, billares, panaderÃas, casas, guarderÃas y lo único que podÃan encontrar abierto era la institución educativa.
- Mama, cuando lleguemos ¿puedo jugar con mi nintendo?
- Claro que si, con el favor de Dios pronto estaremos en casa. Falta muy poco para llegar y estar un poco más tranquilos.
Nos demoramos mucho mas en decir estas palabras cuando de repente volteando nos encontramos a 4 encapuchados vestidos todos de negro y con todo su armamento cargado, apenas iniciarÃa la función, como solÃan llamarlo ellos; (Eran milicianos que se disputaban el territorio con los paramilitares) los milicianos hacÃan varios disparos pero los paramilitares no daban respuesta…
- Dios por favor protégenos de todo mal. Dijo mamá cubriéndome con todo su cuerpo.
Casi llorando del miedo, le dije a mamá que abordáramos otro camino que también podÃa llevarnos hasta nuestra casa, era mas peligroso porque era un vÃa alterna entre mucha selva y podrÃan estar por todos lados y no tendrÃan piedad en quitarnos la vida.
- Señor, señor, ¿podemos pasar?
- Doña Margarita pase ligero pero no corra, caminen rápido y cuÃdense mucho. Después de decir esto me sobo la cabeza y me dijo que me cuidara. El miliciano sin duda conocÃa a mi madre y por obvias razones a mà también.
HabÃamos dado 20 pasos aproximadamente cuando sonaron muchÃsimos disparos, los paramilitares dieron respuesta a los disparos iniciales de los milicianos, las balas pasaban casi a un metro de nuestras cabezas y recuerdo que en lo único que pensaba era en mi madre y en que no le pasara nada.
Llegamos a la casa de mi abuela y estaba con un Escapulario en la mano y con lágrimas en su rostro.
- Gracias Dios, si me escuchaste.
La imagen fue bajada de aquÃ

Agosto 28, 2008 at 4:54 pm
Una historia muy bien contada, Señor Xady.
Es triste, pero es solo una de las tantas historias que existen de esa época de la violencia que tantas vida cobró y que tanto dolor nos causó.
Saludo.
Agosto 29, 2008 at 2:39 pm
lo bello de estas historias es cuando se nota que aún estamos, que estamos bien y progresando, que estamos vivos y superando esos recuerdos.
abrazos
Septiembre 6, 2008 at 7:43 pm
YA ES COSTUMBRE AMIGO MIO QUE LAS HISTORIAS REALES QUE TU CUENTAS SEAN MUY BUENAS… ADEMAS EL HECHO DE TU HABERLAS VIVIDO Y SENTIR EN CARNE PROPIA LAS SENSACIONES DEL ESTAR AHI DE FRENTE LE IMPRIMEN A TUS POST UN VALOR AGREGADO MUY IMPORTANTE QUE ES LA CONVICCIÓN, SE NOTA QUE O QUE ESTAS HABLANDO ES CON CONOCIMIENTO DE CAUSA…
UN ABRAZO Y UN BESO ENORMES
Septiembre 12, 2008 at 2:03 am
Ojalá nos contarás más de esas historias. Te confieso que, siendo de MedellÃn, apenas me enteré hace poco de lo que allà sucedió.
Me pongo a pensar que, cuando niña la historia que estudiaba en esa materia era sobre Bolivar, los conquistadores… y, dentro de poco, la historia de las nuevas generaciones será sobre el paramilitarismo, las milicias, los secuestros y muchas cosas más que han sucedido más recientemente. Todo parece como de pelÃcula.
Sigue contándonos las historias de La Loma, no deja de ser cultura general y conocimiento de nuestro propio paÃs.
Besitos conmovidos!
Septiembre 18, 2008 at 8:25 pm
[...] 1. En Exprésate Deneiber rememora un escalofriante episodio de la dura guerra que le tocó vivir en Territorios versus Vida [...]
Noviembre 21, 2008 at 3:59 pm
Deneiber, qué gran relato. Me estoy a penas desatrasando de tus posts, y me tenés gratamente sorprendido. Seguà contando ese tipo de cosas tan conmovedoras… pero también contanos la naturaleza de La Loma, lo linda que se ve MedellÃn desde allÃ, los olores que se sienten, lo que hacés con los muchachos de la biblioteca.
Abrazos hermano.